No tienes en orden tus finanzas
No tienes un presupuesto
No sabes hacia donde se va tu dinero
Vives en la carrera de la rata
No tienes metas, ni objetivos financieros
Se presentan imprevistos y tienes que endeudarte para enfrentarlos
Las deudas te agobian y no te dejan dormir tranquilo
Tus ingresos no te alcanzan a fin de mes
No has cultivado el hábito del ahorro
Quieres invertir pero no sabes en que